Una demostración práctica sobre la entropía

por adastra

Hace bastante tiempo leí en algún blog un principio que venía a decir que, si rompes una ventana en un edificio de un vecindario y no la reparas, eso provocará una especie de reacción acumulativa que hará que la delincuencia aumente significativamente en la zona. La teoría se conoce como teoría de las ventanas rotas, y a pesar de que tengo la impresión de que los autores saltan a las conclusiones con, quizás, demasiada alegría, creo que el artículo contiene un fondo de verdad.

El ejemplo más claro lo tengo en el edificio en el que vivo, en el que la tasa de morosidad llega casi a un 60% (para mi eterna desgracia soy presidente de ese Sarajevo). Hay varios vecinos que me han dicho, así sin anestesia, que dejan de pagar porque otros no pagan. Mi mente de ingeniero se pega fuego sola con semejantes soplapolleces. Pero esa es otra historia.

Lo de la demostración práctica viene por una cosa que noté el pasado jueves en el centro comercial Las Arenas, de Las Palmas. Allí entramos en Primark, una tienda de ropa que suele tener ofertas interesantes. Mientras pululábamos por los pasillos me di cuenta de que prácticamente todos los percheros tenían un montoncito de ropa en el suelo. De hecho, en cuanto lo noté amplié mi ángulo de visión y me di cuenta de que todo el establecimiento (y mira que es grande), estaba hecho un puto desastre, con ropa por los suelos amontonada de cualquier manera. Aquello parecía más un mercadillo municipal que una tienda de ropa de un centro comercial.

Eso me llevó a pensar que allí probablemente se estaba produciendo un doble efecto. Por un lado, los propios clientes, al darse cuenta de que había ropa tirada por los suelos, probablemente seguían tirando ropa alegremente cuando se les caía de las manos. Por otro lado, ningún dependiente se encargaba de recoger la ropa. Quizás eso se debiera a que andan faltos de personal, pero vi a dos de los dependientes hablando tranquilamente al lado de un montón de ropa y muy estresados no se les notaba, no.

Casi podríamos hablar de un caso de degeneración de conducta de manual. Alguien tira algo al suelo y, como por arte de birlibirloque, ya tenemos una tienda con montones de ropa por el suelo. Yo nunca he podido comprender esas actitudes, porque para mí, tirar ropa al suelo es incorrecto, de igual forma que no se me ocurriría dejar de cumplir mis deberes con la comunidad del edificio solo porque el 60% de mis vecinos se pasen estos mismos deberes por el arc de triomphe.

Como dice mi amigo el Doctor π, algunos de nosotros tenemos la desgracia de haber nacido con más genes vulcanos que de seres humanos. Pero somos pocos. Muy pocos.

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