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Bifurcado recursivamente desde 1974

Mes: julio, 2011

Los contrasentidos de 24

Una de mis series de televisión preferidas es 24. Lo cual no deja de ser paradójico.

Verán, uno es de tendencias más bien izquierdosas (cuando ando entonado digo que soy más rojo que La Pasionaria), así que la figura de conculcador profesional de derechos fundamentales no es que sea santo de mi devoción.

Pero qué coño, Jack Bauer es mi héroes xDDD Debe de ser el pequeño fascistoide que llevo dentro.

No hace falta que te digan que 24 es una serie más bien tirando a ultraderecha (el fin justifica los medios, siempre, for the peace of the world blau blau) para darse cuenta de ello. Sin embargo, hay un detalle que llama la atención: la relación moralidad/orientación política de los presidentes.

Yo solo he visto las seis primeras temporadas de la serie (me queda la película 24: Redemption y las dos últimas temporadas), así que no sé si la cosa cambia al final, pero en lo que yo he visto, la relación que he mencionado antes es absolutamente determinista:

  • Presidente republicano: malo.
  • Presidente demócrata: bueno.

Y eso tiene su gracia viniendo de una serie emitida en la cadena Fox, que tiene fama de escorar hacia la diestra.

Si alguien tiene una explicación razonable para eso, en los comentarios 😛

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«desacoplado», la exposición

Por una vez, y sin que sirva de precedente, seré breve xD

Tengo el placer de anunciarles mi primera exposición fotográfica, de la mano de la gente de Abanico Networks (gracias, Miguel, no podré pagártelo en la puta vida) y de los responsables del centro comercial Siete Palmas.

La exposición, de nombre «desacoplado» (ya se imaginarán por qué), consta de 16 fotos, y tendrá lugar desde el próximo martes día 26 de julio, hasta el martes 9 de agosto, ambos inclusive. Las fotos estarán expuestas en la primera planta del centro comercial, en la zona donde está Zara, para que ustedes se me ubiquen apropiadamente 😛

Así pues, les invito a que se den un saltito, si no les queda muy lejos, y me hagan saber qué les parecen las fotos ^^

Actualización 25/07/2011 09:12:51

Como escribí esto anoche a horas indecentes, no me di cuenta de que estaría bien poner las fotos que voy a exponer por aquí, para los que no puedan ir 😛

¿Y dónde está el acensor espacial?

Hubo un tiempo en que leía con avidez todo lo que caía en mis manos que tuviera relación con los programas espaciales de los Estados Unidos y de la Unión Soviética primero, y de Rusia después. Supongo que, como tantos otros chavales, la épica de la exploración espacial me encandilaba. Por otro lado, siempre he sido adicto a la ciencia ficción hard, de la cual Isaac Asimov o Arthur C. Clarke eran buenos exponentes.

La ciencia ficción hard se distingue precisamente por intentar ser rigurosa en sus planteamientos científicos. Hay gente que coge unas perretas del copón cuando les digo que, en realidad, la saga Star Wars no es de ciencia ficción. Más bien es una saga de fantasía con toques tecnológicos (a no ser que haya algo en el universo expandido que desmonte esa idea, pero yo me refiero a las películas).

Así, nos encontramos en la ciencia ficción de línea dura con conceptos hipotéticos pero, por otro lado, plausibles. Uno de esos conceptos es el del ascensor espacial que da título a esta historia. Yo tengo la novela Las fuentes del paraíso, de Arthur C. Clarke, en la que se hace mención del concepto por vez primera. La idea original partió del físico ruso Konstantín Tsiolkovski, y su formulación práctica fue obra del ingeniero ruso Yuri Artsutanov.

Tanto hablar de los hijos de la Gloriosa Madre Rusia me está produciendo una erección importante.

El concepto de ascensor espacial es simple (su construcción es otro tema). Se trata de mantener una estación espacial en órbita geosincrónica a unos 36.000 kilómetros de la Tierra, anclada a ésta mediante un cable que estaría fijado en el ecuador para reducir la tensión sobre el cable debido a la rotación del planeta. Los costes de enviar cargas entre la estación y la Tierra serían mínimos, y el coste de mantenimiento sería, en teoría, una fracción de lo que costaría poner cargas en órbita mediante cohetes.

El concepto no es nuevo, ciertamente. La formulación en términos de ingeniería tiene más de 50 años, y aunque es cierto que la tecnología necesaria está empezando a despuntar en la última década (nanotecnología, esencialmente), no es menos cierto que el concepto parece haber sido olvidado por completo por cualquier agencia espacial. Especialmente por la NASA, que es la que ha llevado la voz cantante en los últimos tiempos.

Suelto toda esta parrafada por un motivo concreto, no crean. Voy a hacer un pequeño quiebro, pero ustedes están acostumbrados, ¿verdad? Vamos a ir al programa de transbordadores estadounidense. La primera misión del programa de transbordadores estadounidense fue la STS-1, llevada a cabo por el Columbia, el 12 de abril de 1981.

La última misión del programa de transbordadores ha tenido lugar el 8 de julio de este año, la STS-135, protagonizada por el Atlantis.

Treinta años y 135 misiones. Y quizás hayan pensado alguna vez, como yo, que en realidad lo de los transbordadores no era para tanto. Les aseguro que la entrada en la órbita de Saturno de la sonda Cassini-Huygens el 1 de julio de 2004 fue para mí mucho más emocionante (aparte de que tengo un amigo trabajando en la ESA que estuvo implicado en el lanzamiento; hola Edu :))

Ahora unamos las dos líneas de pensamiento que tenemos abiertas. Por un lado, tenemos un programa espacial de transbordadores que, además de espantosamente caro, nunca fue capaz de cumplir los objetivos que había puesto sobre la mesa (los transbordadores tenían que ser, básicamente, mulos de carga baratos y fiables). Por otro lado tenemos conceptos como el del ascensor espacial, entre muchos otros, que se hubieran beneficiado de generosas inyecciones de presupuesto. Inyecciones que, por supuesto, no existían.

¿Ven a dónde quiero ir a parar?

Soy el primero que tiene una visión romántica de la exploración espacial en plan to boldly go where no man has gone before, pero hay que reconocer que, puestos a explorar el cosmos, mejor le dejamos el trabajo a las sondas, como han demostrado fenomenalmente la Spirit y la Opportunity.

Dicho esto, tiendo a estar de acuerdo con dos visiones que me he encontrado estos días sobre el programa de transbordadores estadounidense. Una es de mi paisano pjorge hablando del fracaso del transbordador (así, sin pañitos calientes). La otra es un tirón de orejas en toda regla al público en general (por exceso de romanticismo) titulada How to Avoid Repeating the Debacle That Was the Space Shuttle. Les recomiendo su lectura, estén de acuerdo o no, porque no tienen desperdicio.

En el fondo, tiene gracia que ahora la NASA tenga que ir a lomos de la Роскосмос para conseguir sus objetivos.

Naves con personalidad propia

Quien más, quien menos, si uno nombra la palabra Enterprise en una conversación, hay una probabilidad bastante grande de que los circunstantes piensen de forma automática en la NCC-1701 o una de sus variantes. Claro que, si el circunstante no se ha arrimado en su vida a menos de un pársec de cualquier cosa que huela a ciencia ficción en general o a Star Trek en particular, seguramente pensará que nos referimos a otra cosa.

Yo no recuerdo ninguna otra nave que haya calado de semejante manera en el imaginario popular, convirtiéndose en un icono por sí misma. La cosa incluso viene de viejo. Recuerdo tener unas sábanas con ilustraciones del USS Enterprise cuando era pequeño, y miren que ha corrido agua bajo el puente. Lo curioso es que yo no recuerdo haber sido especialmente trekkie en mi vida. Tendré que preguntarles a mis padres algún día de estos.

USS Enterprise

Solo hay dos naves más, que yo recuerde, que tengan personalidad propia. Una es el Halcón Milenario, y la otra es la SSV Normandy.

Con esta historia probablemente me esté ganando la enemistad eterna tanto de los trekkies como de los… Los… ¿Cómo coño se llaman los hard freaks de Star Wars? Bueno, pues esos. Los trekkies me odiarán por comparar en popularidad el Halcón Milenario con el USS Enterprise, y los aficionados de Star Wars me odiarán por lo inverso. Ambos me odiarán aún más por nombrar a la SSV Normandy como si no viniera a cuento.

Evidentemente, el círculo de iniciados en los entresijos del universo Mass Effect es mucho, muchísimo más reducido que cualquier subconjunto marginal de los aficionados a Star Trek o Star Wars. Sin embargo, nadie que haya jugado a los dos juegos de la saga existentes hasta la fecha podrá evitar pensar que, a su manera, esta nave tiene tanta personalidad como las otras dos (y la Normandy SR-2, cuya inteligencia artificial tiene la voz de Tricia Helfer, aún más).

Normandy SR-2 (librea de Cerberus)

Normandy SR-2 (librea de Cerberus)

Así pues, para asegurar mi ruina económica a la par que moral, me compraré en su momento las dos maquetas de la Normandy que acompañarán a la salida de la tercera parte del juego: una con la librea de la Systems Alliance y otra con la librea de Cerberus (los enlaces a la tienda de BioWare aquí y aquí).

Relájese, por favor

Durante 10 horas, si me hace el favor.

Las palabras, siempre tan putas

Quien más quien menos, todo el mundo sabe que una misma cosa puede decirse de muchas maneras. Este axioma es el fundamento de toda manipulación. Ni siquiera les pondré ejemplos. Abran su periódico favorito (da lo mismo que sea left winged o right winged) y escojan una noticia de actualidad al azar.

La idea me saltó a la cabeza esta mañana mientras venía al trabajo. Una de las cosas que suelen pasar cuando llevas haciendo el mismo recorrido desde 1992 es que pasas por alto cosas habituales. Sin embargo, hoy me fijé en el enorme plato receptor de telefonía que está en Corralillos (suponiendo que sea lo que pienso y que esté donde yo pienso, pero son matices sin importancia xD). Lo primero que pensé fue en meterle un Javelin y en los efectos que tendría sobre las comunicaciones insulares.

Lo segundo que pensé fue en la polémica que se montó hace unos meses a cuenta de un estudio de la Organización Mundial de la Salud que afirmaba, ahora sí que sí, que el uso de móviles podría provocar cáncer.

En su momento estuve al tanto de todo el tema vía Twitter, pero las estupideces que se contaban por allí eran de tal calibre que ni una, repito, NI UNA pasaba mi filtro de escepticismo natural. Claro que, diciéndolo la OMS…

<error type="logical-fallacy">Ad verecundiam</error>

Tiempo después llegué a un artículo de La Biblioteca de Babel, siempre recomendable, que hablaba, fundamentalmente, del miedo.

En esta época de titulares rápidos y sobrecarga de información hay que andar con pies de plomo para que no te la metan doblada por cuadruplicado (lo que podría llamarse doble bipenetración anal; multipliquen).

Google+

Será que me hago viejo, pero no tengo ganas malditas de entrar en Google+.

La única red social a la que pertenezco es Twitter, y eso es más bien porque lo uso con un doble fin:

  1. Microblog. Es una forma rápida de soltar paridas que no considero lo suficientemente importantes como para vomitar aquí.
  2. Información instantánea. Cuando hay algún evento importante, se convierte casi de forma automática en trending topic. Mi fuente principal de información cuando lo de Fukushima fue Twitter, precisamente.

Tras mi breve experiencia con Facebook, y habida cuenta la política absurda de privacidad que tiene, pasé de esa red social. Y ahora que ha salido Google+, me pregunto, ¿pa qué?

Creo que a estas alturas he recibido seis o siete invitaciones, y agradecido estoy, pero francamente, no tengo ganas de ver cuáles son las posibilidades que me ofrece. Quizás algún día de estos me dé el punto.

Bueno… En realidad pertenezco a dos redes sociales. Porque la otra es la Comunidad del Membrillo™, foro por el que pululan mis amigos, de aquí, de allá y de acullá. Quizás sea ese el motivo por el que no me apetece expandir mis fronteras. Quién sabe.

PS Curiosamente ayer me mandaron (ains, no recuerdo quién) una lista de 10 trucos para fotógrafos que usen Google+.

Nostalgia de point'n click

Hubo un tiempo en el que mi máxima preocupación se traducía en saber cuántas veces me subiría y bajaría cuero ese día. Eran mis tiempos de bestezuela prepúber, llena de granos y de hormonas desenfrenadas. Mi peste a feromona reconcentrada tenía que olerse hasta en Placer del Culo, provincia de Manabí, Ecuador.

Sin embargo, en aquella época también hacía uso de la materia gris que me tocó entre las orejas, porque, sépanlo ustedes, aquella era la gloriosa época de las Aventuras Gráficas.

Mucho se ha escrito sobre los motivos por el que este género está tan de capa caída. Yo tengo mi propia teoría, que tiene que ver con la inmediatez. ¿Cuántos juegos realmente sosegados tienen en su estantería/Steam? De ellos, ¿cuántos son recientes?

Hoy, si un juego no es frenético, no sirve. Incluso juegos más orientados al palique como Mass Effect tienen un elevado porcentaje de acción frenética en forma de <urdaci>efe-pe-ese</urdaci>.

Sin embargo, por lo que a mí respecta, he encontrado los huecos perfectos para disfrutar de las aventuras gráficas de antaño, porque con las nuevas (por ejemplo, las que edita la compañía Telltale Games) no me he metido todavía. Estos huecos se llaman iPad2 y Samsung Galaxy S2.

En el iPad2 he comprado e instalado el Broken Sword: Shadow of the Templars – Director’s Cut. Guardo un grato recuerdo de la saga Broken Sword. Estas aventuras gráficas eran pequeñas joyas en un mundo dominado casi de forma uniforme por LucasArts o Sierra. Baste decir que el otro día, en un ataque de insomnio, me pegué hasta las 2 de la mañana en el sillón del salón resolviendo rompecabezas.

«Broken Sword: The Shadow of the Templars» en el iPad2

Para el S2 he descargado e instalado el SCUMMVM. Luego me he pillado mi copia de The Dig, la he puesto en la tarjeta SD, y a disfrutar de mi aventura gráfica favorita.

«The Dig» en el Samsung Galaxy S2

Esos cacharros, por su tamaño e interfaz, son perfectos para echarte una partidita a cualquier aventura gráfica en los ratos muertos. La nostalgia y las tecnologías más punteras se dan la mano.

PS En el viejo blog me dio en su momento por hablar in extenso de las aventuras gráficas (aquí y aquí), aunque los enlaces que contienen ya no funcionan. Por otro lado, he encontrado un artículo tochazo con el punto de vista opuesto al que yo comentaba sobre la muerte de las aventuras gráficas. Lisez à ses risques et périls !

PPS Y aquí va otro tocho escrito por alguien que odiaba las aventuras gráficas, pero con cariño xD

El agradable olor de la lluvia

Los que me conocen saben que odio el verano con toda mi podrida alma. Sé que es parte de la naturaleza humana el no estar conforme con lo que se tiene (bueno, hay de todo, como en botica), pero si tuviera que irme a vivir en un sitio, por mera tendencia estadística, diría que me sentiría a gusto cerca del Círculo Polar Ártico.

Hasta que empezara a nevar durante 10 meses al año, claro. Entonces seguro que me sentía como el tipo aquel que pasó de hablar de nieve a hablar de mierda blanca.

En cualquier caso, esta mañana salí de mi casa, en Mordor, como habitualmente. Hacía un viento de cojones, como casi cada puto día del año, y el aire se notaba seco. Sin embargo, al aproximarme a la zona de Telde, oh maravilla, de repente el cielo se cubrió con unos nubarrones negros como el sobaco de Nyarlathotep.

En esto que veo que está lloviendo. Una lluvia fina, ligera, ¡pero llueve!

Me entraron ganas de salir del coche en pelotas para bailar la danza de la lluvia en retarded, pero me contuve. Tengo una reputación que mantener. E hijos.

No es que de repente haga frío aquí en Las Palmas, pero qué coño, ir caminando por ahí viendo los reflejos de los edificios en los charcos de agua me ha levantado el ánimo. Lástima que esto sea tan solo un espejismo antes de que el verano apriete las clavijas.

Aclaración para los foráneos: cuando decimos que Gran Canaria (bueno, las islas Canarias en general) tiene microclima, no lo decimos en balde. En verano es una delicia trabajar en Las Palmas por la «panza de burro», una capa de nubes semipermanente producida por los vientos alisios. Mientras tanto, el resto de la isla se fríe a fuego lento. Evidentemente, los que viven en Las Palmas no suelen opinar como yo.

Estos islandeses están locos

Islandia. Ese país raro de cojones donde los parroquianos se ponen ciegos a hákarl mientras juzgan alegremente a políticos y banqueros.

Dicho lo cual, está claro que de ese país te puedes esperar cualquier cosa. Seguro que Kailos tiene alguna cosilla que contar del lugar, que para eso ha estado allí.

Veamos… Supongamos que tienes una compañía que hace videojuegos (no me salgan pitando al leer esa palabra, que esto tiene su guasa). Creas un videojuego de éxito y lo juegan, digamos, medio millón de tíos. En este videojuego, tu esfuerzo y el tiempo que inviertas son los que determinan tu éxito. Digamos que es lo más parecido a una meritocracia que se puedan imaginar. Solo que es una meritocracia virtual.

Ahora supongamos que un par de empleados de esa compañía olvidan el rostro de su padre y empiezan a intercambiar correos contando cosillas sobre la próxima versión del juego. Cosillas que, de facto, harían que cualquier zoquete con una abultada tarjeta de crédito obtuviera ventajas sobre los demás jugadores simplemente a base de pagar por ellas. Con esto, estarías destruyendo un sistema de meritocracia cuidadosamente elaborado, o, hablando en plata, estarías cabreando a 500.000 tíos.

¿Qué puede pasar ahora? En estos tiempos donde la palabra «indignado» está en boca de todos, pues van esos 500.000 tíos y se indignan. Pero coño, son jugadores de videojuegos, dirán ustedes. Y qué, digo yo. Están cabreados, y exigen a la compañía a la que entregan su dinero mes a mes (porque, no lo olvidemos, son clientes) que recule y se deje de hacer el idiota.

Si esa compañía se llamara Blizzard, pongamos por caso, seguramente mandaría al carajo elegantemente a esos jugadores, haciendo en el ínterin lo que le saliera del orto.

Pero cuando esa compañía se llama CCP, con base en Islandia, y el juego se llama EVE Online, lo que hacen es invitar a los representantes de los jugadores cabreados para discutir el asunto.

Y reculan.

Ahora piensen en qué mundo vivimos para que el hecho de que una empresa escuche a sus clientes y obre en consecuencia sea algo digno de mención.

PS Algún día les hablaré del EVE Online, una espinita que tengo clavada desde hace tiempo.

PPS Los jugadores del juego han formado una especie de organización denominada Council of Stellar Management, y son ellos los que negociaron con CCP. La leche.