Coleccionismo sí, pero con matices

por adastra

En tiempos yo iba por la vida con parche en el ojo y pata de palo. Es decir, la práctica totalidad de mis videojuegos era pirata. Solo recuerdo dos juegos originales de aquella época de bestezuela prepúber: el Sentinel Worlds I: Future Magic y el Ultima VII: The Black Gate.

A estas alturas de la película no es que me vaya a fustigar por ello con el látigo de siete colas. Simplemente lo considero fruto de la circunstancias. Con el tiempo me «reformé», y ahora todos mis juegos son originales. Todavía tengo por ahí guardados parte de las recopilaciones Averno que yo y mis amigos sacábamos por aquella época (por cierto, a ver si aparece el cabrón a que le presté parte de los CD xDDD), pero es más por motivos sentimentales que por otra cosa.

Una cosa que jamás se me hubiera ocurrido cuando tenía 17 años era comprar la edición de coleccionista de un videojuego. Bueno, hablando con propiedad, creo que en esa época no había ediciones de coleccionista. Digamos más bien que los videojuegos de antaño eran las ediciones de coleccionista de hoy. Recuerdo que el Ultima VII: The Black Gate venía con un mapa de tela y un libro con la historia de Britannia, además de un libro de hechizos y tácticas de combate. O el magnífico Their Finest Hour: The Battle of Britain, un simulador de vuelo de LucasArts sobre la Batalla de Inglaterra, que venía con un libro que explicaba tácticas de vuelo, historia sobre la campaña, diagramas de aviones, escudos de los fuselajes, etc.

Con el tiempo, ese tipo de aditamentos han sido «relegados» a las ediciones de coleccionista. Sin embargo, hay ediciones de coleccionista y ediciones de coleccionista. Me explico.

Que yo recuerde, tengo dos juegos en edición de coleccionista, que son el Fallout 3 y el Fallout New Vegas. Pero los he elegido porque tienen algo que para mí es irrenunciable: objetos físicos. En este caso se trata de una figura de un Vault Boy del Fallout 3 y de fichas de casino y baraja de poker del Fallout New Vegas.

Hoy es común ver ediciones de coleccionista (llamadas normalmente Digital Deluxe o similares) que traen polladas como armas o armaduras extra. Francamente, no pago el extra de dinero (que no suele ser poco) por vestir a mi personaje de forma diferente. Solo hago una excepción cuando la edición trae misiones adicionales (cosa que hice con el Mass Effect 2 y el Dragon Age: Origins), aunque también podría habérmelo ahorrado y comprado las misiones más tarde en forma de DLC.

Ese es el motivo por el que me he comprado la edición normal del Deus Ex: Human Revolution en lugar de la Augmented Edition. En realidad la versión que me hace tilín es la muy limitada Collector’s Edition. Pero sale como cosa de 120 euros, así que va a ser que no. Además, seguro que sacan los extras y la figura por separado, así que siempre puedo dar salida a mis arrebatos consumistas más tarde.

En definitiva, hay compañías que no entienden por lo visto de qué va eso de una edición de coleccionista. Por otras personas que conozco en tesituras similares, está claro que lo que queremos es tener objetos exclusivos del juego. Lo de las misiones, armas y armaduras siempre los puedes conseguir posteriormente en forma de DLC, pero las figuritas son algo exclusivo, y eso es básicamente lo que buscamos, que para eso nos dejamos una pasta en el juego de marras.

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