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Bifurcado recursivamente desde 1974

Disproportionate protrusion ahead

Muchos de ustedes no tendrán ni idea de quién es Harry S. Robins. Yo tampoco lo sabía hasta escribir esta historia ×D

Lo que sí puede que sepan muchos de mis lectores (rama ludópata), es quién es el doctor Isaac Kleiner. A veces instalo el Half-Life 2. Sólo para oír su voz.

TRUE STORY.

Pues la voz del buen doctor es la voz de Hal Robins, y si alguna vez pensaron en el arquetipo de científico medio loco, despistado y con un retorcido sentido del humor, han pensado en Isaac Kleiner.

Lo que tampoco sabía yo era que el buen doctor tiene una cierta fijación con los culos. Pero él no dice «culos». No. Eso es de mentes inferiores.

Él dice DISPROPORTIONATE PROTRUSIONS.

Y dice unas cuántas cosas más.

En Steam tienen la versión original, y la versión a capella para hacer remezclas.

Ya puedo ser sodomizado morir tranquilo.

PS No me queda claro si es el propio Robins el que pone la voz en el rap… Pero joder, lo parece.

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Photodiáspora

Mi insigne amigo, compañero de fatigas y nunca bien ponderado ente con base de 4C, apodado erGuiri, es una de las personas con las que comparto pasión por la fotografía. Pero hay una cosa que le hace destacar a modo de rara avis entre los hilillos de chapapote fotográfico que pululan por ahí.

El hombre este domina LA TÉCNICA™.

Y no me refiero a saber qué apertura usar en un momento dado, o qué sensibilidad ISO, no. Me refiero a cosas tan abstrusas como la forma EXACTA en la que puedes calibrar tu monitor o de qué forma funciona el obturador de tu cámara. ¡Incluso ha desmontado ya su flash SB-600 un par de veces, una de ellas con chuchazo eléctrico incluido!

A mí no se me ocurriría en la vida. Sepan que con mi material fotográfico soy como la Princesa del Puto Pueblo: por ellos MA-TO.

La cuestión es que hace un tiempo me comentó que iba a abrir un blog en el que hablaría de fotografía en general, y de cuestiones técnicas en particular. Pues ese día, hamijos, ha llegado. Bienvenidos a Photodiáspora.

Todavía quedan artículos por escribir (sobre todo si admite, ejem, figuras invitadas, como dijo que iba a hacer *COF COF*), pero de momento encontrarán una serie de artículos sobre técnica básica, así como otros artículos más curiosos sobre cómo funcionan los obturadores en las cámaras réflex modernas o el monitor, ese gran desconocido (y lo digo sin el menor asomo de ironía; tendrían que oír hablar a este hombre sobre calibración del monitor).

Hala, a entretenerse un rato.

PS Las preguntas sobre el porqué del título se las hacen a él ×D

Los Hugo son como los culos… no, no era así

El abuelo de mi amigo Mavick tenía un aforismo que se me ha quedado grabado como si me hubieran aplicado un hierro caliente en mis testículos aceitados:

Sobre gustos no hay nada escrito… Aunque hay gustos que se merecen palos.

Eso me recuerda otro aforismo, esta vez de mi insigne amigo El Barbas™:

Los gustos son como los culos: todo el mundo tiene uno, y el de los demás, apesta.

Ya verán por qué lo digo. Paciencia.

El otro día estaba poniendo a tono mi biblioteca virtual de libros (ya saben, esa que todo el mundo tiene en Calibre[1] con libros legales y tal), y pensé «joder, tienes unos cuántos cientos de libros pendientes de leer». Es que los etiqueto, ¿saben? Cuido con mimo mi desorden obsesivo-compulsivo. Incluso le llamo por su nombre.

En esos momentos, fruto de una de mis asociaciones de ideas sin venir a cuento, pensé «ya que estamos, ¿por qué no te lees todas las novelas que alguna vez ganaron premios Hugo?». Y entonces un resorte me hizo «¡CLIC!» en la cabeza. Hasta me dolió.

Y es que mi amigo Adrián ya habló de esto en su momento (vamos, que no se puede decir que esté siendo el colmo de la originalidad). Sin embargo, la lista que publicó alcanza sólo hasta el 2009, que fue cuando publicó su historia, con lo que tuve que echar mano de la entrada de la Wikipedia que les enlazo más arriba para los años que me faltaban.

So far, so good. Vale, ya tenía la lista, e incluso me di cuenta de que había leído ya unas cuántas de esas novelas, como la magnífica The City & the City, de China Miéville (algún día les hablaré de este autor) o El sindicato de policía yiddish de Michael Chabon.

Claro que también me he leído el supremo ñordo El libro del día del Jucio Final, de Connie Willis.

Vaya por delante que:

  1. Los premios Hugo son concedidos por seres humanos (creo). Como tales, aplican aquellos criterios que les sale del orto para evaluar las novelas.
  2. No he leído ninguna otra obra de Connie Willis.
  3. Esta señora ya ha ganado tres premios Hugo y dos premios Nébula.

Soy consciente de que mencionar el tercer punto es apelar a una mezcla entre las falacias ad verecundiam y ad populum, pero vamos a ser buenos y vamos a suponer que los que votan estos premios saben lo que se hace.

Sólo que no me cuadra.

Me leí el mencionado libro hace años, y me pareció un tostón infumable, por dos motivos: los personajes son cualquier cosa menos creíbles, y en la novela no pasa NADA. Lees páginas, y páginas, y páginas, esperando ese momento en que la autora te sorprende y dices «ah, carajo, ESTO es lo que pasaba realmente»… Pero a medida que notas que el fajo de páginas restantes es cada vez más fino, y el de páginas ya leídas cada vez más gordo[2] (si no les pasa así, es posible que los conjuntos de páginas leídas y páginas por leer estén en dimensiones diferentes), empieza a bajarte una gota de sudor frío por la espalda, dándote cuenta de que has perdido el tiempo leyendo semejante porquería.

Y ese es el motivo por el que le comentaba los aforismos del principio de la historia. Que vale, que sí, que me voy a leer los premios Hugo, pero ni por un momento se me ocurre pensar que eso equivale a decir «me voy a leer las mejores novelas de ciencia ficción de todos los tiempos»… Y a las pruebas me remito.

[1] En cierta ocasión leí una especie de chiste que afirma que lo primero que haces al abrir Calibre es bajarte la actualización. Pero no es un chiste. Es la jodida realidad.

[2] No me sean cabrones y empiecen a torpedearme el argumento hablando de lectores de libros electrónicos. Use your frakking imagination.

Oxidándome junto al mar
Another day, another battle, another little victory

La Luna de la cosecha

Una de mis peculiaridades en lo que a fotografía se refiere, es que me gusta hacer de todo: paisajes, elementos urbanos, retratos, bodegones, porquerías experimentales, whatever.

Hay una categoría que me he dejado fuera adrede de esta lista informal, y es la astrofotografía. Porque es de eso de lo que les quiero hablar.

Por un correo de la lista de distribución de la NASA me he enterado de que a partir de mañana por la noche tendrá lugar lo que se conoce como Harvest Moon (Luna de la cosecha, supongo). La Luna de la cosecha es la Luna llena que cae más cerca del equinoccio de otoño, y tiene una peculiaridad: su orto (no pun intended) tiene lugar prácticamente después del ocaso del Sol.

Eso hace que la Luna se vea mucho más grande y rojiza. El motivo por el que la Luna se ve más grande cuando está cerca del horizonte nunca me ha quedado claro. Es más, es una ilusión óptica de manual, porque si sacas una foto de la Luna, se verá perfectamente normal (aquí tienen una posible explicación por parte de la NASA, y otra un poco más completa que va por el mismo camino).

El motivo por el que la Luna se ve más rojiza se debe a que, al estar cerca del horizonte, la luz reflejada del Sol tiene que atravesar una capa atmosférica mayor que si la Luna estuviera en su cenit. Eso provoca que la parte azul del espectro visible esté más difuminada… Que es exactamente lo que pasa con la salida y puesta de sol (una buena explicación en esta respuesta de Physics Stack Exchange).

He hecho un cálculo aproximado de la hora del orto lunar para las coordenadas de Las Palmas de Gran Canaria y hora de Canarias:

  • Latitud: 28.12280047486957
  • Longitud: -15.438194274902344
  • Fecha: 19/09/2013
  • Zona horaria: UTC + 1
  • DST (Daylight Saving Time): Sí.
  • Orto: 21:00.
  • Apogeo: 02:28.
  • Ocaso: 08:41.

Creo que nunca he sacado una foto de la Luna roja, así que tendré una buena oportunidad estos días. Si lo consigo, tendrán noticias mías 😛

PS Ahí va el Science Cast de la NASA que habla de este evento.

La melodía de mis momentos oscuros

Hace un montón de tiempo (8 años ya, que se dice pronto), les comentaba lo que pasa cuando mi cerebro entra en estado de libre asociación de ideas y se pone a masticar una canción o una idea de forma obsesiva.

Pues en estos días he hecho otro descubrimiento. De hecho, me he dado cuenta cuando estaba lavándome los dientes en el baño, lo cual quizás dé para otra entrada en la que explique cómo la vibración del cepillo sobre mis dientes entra en fase con las ondas alfa de mi cerebro, facilitando la producción de mierda ideas felices. O algo así. Tendré que darle vueltas al asunto.

Thing is, andaba yo lavándome los dientes, como digo, cuando de repente me quedé mirando fijamente mi imagen en el espejo (mentira; uso la frase como recurso estilístico). Porque en ese momento me di cuenta de que llevo tres días con la misma melodía en la cabeza… Pero no sólo eso, sino que, para más IESVS NAZARENVS REX IVDÆORVM, me di cuenta de que esa misma canción suena en mi cabeza bajo unas circunstancias muy concretas.

La melodía en cuestión es Time, de Hans Zimmer, y forma parte de la banda sonora de Inception.

Los momentos en los que suena en mi cabeza son mis momentos oscuros. Aquellos momentos en los que ((y2 - y1) / (x2 - x1) >> 0).

A trepar tocan. Otra vez.

WTF
Extraños vientos impulsaron mi viaje

Pensamiento grindcore

El grindcore como forma de conocernos a nosotros mismos, de penetrar en nuestra esencia más pura. La íntima autoconfesión de que somos tecnofetichistas nihilistas, de que Huxley tenía más razón en su visión distópica de la sociedad que Orwell.

El soma a través de los sonidos. La pulsión escópica de la cadencia de Ernie y Bert.

No tengo palabras.