Cuando me llaman por teléfono, siento el poder de la Fuerza

por adastra

Al primero que nombre algo sobre los putos midiclorianos aquí, lo expulso de por vida.

Hay una serie de videojuegos que tengo en mi top list desde hace años. En esa lista se encuentran joyas como el Mass Effect, el Splinter Cell: Conviction o The Dig, por citar algunos ejemplos al azar.

Si pusiera una lista exhaustiva, la mayoría de los juegos serían de rol, y la mayoría serían dragonadas. Pero a pesar de que hay muy pocos juegos de rol con temática de ciencia ficción, cuando uno de ellos es bueno, le da por el orto a todas las dragonadas del universo.

Uno de esos juegos es Knights of the Old Republic 2: The Sith Lords.

Hace eones, cuando el mundo era joven, los pastos verdes y yo tenía pelo, me tragué los dos juegos de la saga seguidos, sin solución de continuidad. La posibilidad de convertirme en un Jedi (nunca pude comportarme como un chico malo para ser un Sith) era algo que me la ponía como un sable láser: larga, luminosa, caliente y extremadamente cortante.

Y hay una cosa que se me quedó clavada en la cabeza, durante años: la melodía de introducción que sonaba cuando ejecutabas el cargador del KotOR2. Esta melodía de 36 segundos.

El título de la melodía es Startup Screen, lo cual es un anticlímax por lo poco épico que resulta, pero podemos pasarlo por alto, ya que está compuesta por Jeremy Soule. Y sepan que Jeremy Soule es DIOS. Yo vine a descubrirlo con la banda sonora de Guild Wars, y últimamente lo tengo hasta en la sopa, porque estoy quemando las bandas sonoras de The Elder Scrolls V: Skyrim y Guild Wars 2. La melodía The Streets of Whiterun me tiene enganchado.

Además, recordaré siempre esta canción por diversos motivos… Pero de eso les hablo en otro momento.

A lo que iba, que me disperso. Para conseguir poner la melodía de KotOR2 en mi móvil tuve que sacar el archivo del juego original (ni siquiera recuerdo en qué formato estaba), para convertirla a MP3 con un bitrate decente y, entonces sí, subirla al móvil. Hoy en día la cosa es mucho más fácil, aunque me ha costado un poco encontrar la melodía (ni siquiera sabía el nombre).

Ahora, por fin, cuando me llaman por teléfono, me entran ganas de reventar el templo Jedi en Coruscant.

Anuncios