Vuelta a empezar

por adastra

No, tranquilos, que no me voy a poner trascendental (otra vez xD). En esta ocasión voy a hablarles de mi vida… Pero no de mi vida real, sino de mi vida virtual.

Los que me conocen (y si llevan tiempo suficiente leyéndome, sabrán de qué pie cojeo) saben que los juegos que me gustan suelen ser largos.

That’s a complete understatement.

Largos no. LARGOS. LARGUÍSIMOS.

Ahora mismo tengo instalados en mi ordenador de sobremesa (bastante abandonado el pobre) varios juegos, todos de los que no se acaban precisamente en tres días: The Witcher, Grand Theft Auto IV, Prototype, S.T.A.L.K.E.R. Shadow of Chernobyl y Fallout 3.

Y es precisamente este último el que me lleva por la calle de la amargura.

Porque el problema es el siguiente: empiezas un juego de este tipo, un juego que sabes que te va a llevar bastante tiempo acabar. De hecho, al ritmo al que suelo jugar (muy de tarde en tarde), eso significa meses. Meses de juego en los que te metes en la piel del protagonista, porque si no tienes cierto grado de empatía con ese puñado de vectores y texturas que ves en pantalla, ¿para qué coño estás jugando? Pero vamos, tú te pones a jugar unos cuantos meses y avanzas bastante.

Y de repente, dejas de jugar. Porque aparece otro juego que te atrae más (cosa que me pasó con el Deus Ex: Human Revolution, o porque esa cosa llamada Vida Real™ te absorbe completamente.

Y cuando te das cuenta, quieres volver a jugar. Y he aquí la TESITURA MÁXIMA. ¿Seguir donde estabas o empezar de nuevo?

A mí me cuesta muchísimo retomar un videojuego donde lo dejé. No sé por qué, pero cuando intento seguir una partida que lleva meses detenida, es como si no reconociera las decisiones que he tomado y que han llevado a mi personaje a elegir armas pesadas en lugar de cibernética avanzada, por decir algo. Y cada vez que me ha pasado eso, me planteo empezar otra vez la partida… Con todo lo que ello supone. Porque empezar de nuevo supone pasar de nuevo por todas las decisiones que ya tomaste, calcándolas o no, hasta llegar al punto en que dejaste de jugar, pero con un nuevo bagaje.

Todavía estoy pensando qué hacer con la partida del Fallout 3… Y mientras tanto me dedico a atropellar a prostitutas en el GTA IV, pasatiempo noble donde los haya. De alguna forma tiene uno que pasar el rato, ¿no?

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