Rituales nocturnos

por adastra

No, no hablo de untarse el cuerpo de sangre de cabra virgen (virgen la cabra, no tú), y danzar aullando a la Luna con una temperatura lo suficientemente por debajo de cero como para cristalizarte el escroto (si lo tienes). Aunque si me dan unos buchitos de absenta (pero bien cargada de tujona; mariconadas las justas), quién sabe.

Cuando mis hijos se duermen, cosa que suele tardar entre 10 y 15 segundos, dependiendo de lo cansados que estén (sí, son una delicia para dormirse), enciendo la luz del pasillo y entro en la habitación.

Me quedo unos momentos contemplando su sueño.

Les quito los juguetes de la cama, para que no se hagan daño.

Les arropo, porque siempre acaban con la manta a dos kilómetros de sus cuerpos.

Les doy un beso.

Les acaricio las orejitas.

Salgo de la habitación.

Apago la luz del pasillo.

Suspiro.

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