¿Y por qué coño no?

por adastra

Tuve un colega en la universidad, Ossian, que tenía una máxima: cuando alguien le preguntaba por qué iba a hacer tal o cuál cosa, él respondía «¿y por qué coño no?».

No me nieguen que, como filosofía vital, tiene su aquello.

Hace un montón de meses y un blog, tomé la decisión de escindir mi muestrario fotográfico, poniendo las fotos en el fotoblog, desacoplado.com, mientras que las rayadas que me hacen candidato a frenopático irían aquí.

Contemplándolo en retrospectiva, creo que cometí un error. De hecho, ante la pregunta «¿debería seguir publicando fotos en el propio blog?», la respuesta obvia debería ser «¿y por qué coño no?».

El tema es el siguiente… Para mí resulta obvio que el fotoblog no tiene tanto predicamento, ni de lejos, como este blog. No tengo ni idea del número de visitas (no miro las estadísticas, ni en uno ni en otro), pero teniendo en cuenta que ni cristo menciona mi fotoblog, tengo fundadas sospechas de que lo visitan cuatro gatos.

Hombre, qué quieren que les diga, ya me gustaría a mí que fuera la envidia del mundo mundial, pero sé que no le hago promoción suficiente. Lo cual no quiere decir que vaya a renunciar a él, ni mucho menos. Y aquí viene el requiebro.

Después de mucho pensarlo, creo que he enfocado mal el asunto, separando ambos mundos, el fotográfico y el verborreico, como si fueran látex y lubricante con base al aceite, con un culo de por medio. Porque nada me impide tener el fotoblog como carta de presentación de mi trabajo fotográfico, publicando aquí también las fotos para todo aquel al que no le dé la gana suscribirse al fotoblog.

Así pues, a partir de ahora publicaré también algunas fotos aquí, quizás acompañándolas de alguna historia, como hacía antaño. Y creo que voy a empezar ahora mismo 🙂

PS El fotoblog no se ve con Google Chrome, y creo que ahora tampoco se ve con Mozilla Firefox 7, (al menos desde Windows; en el Mac se ve bien). No tengo ni puta idea del motivo, así que me temo que tendré que reinstalar todos los plugins.

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