Rabia

por adastra

Podría citarles unos cuantos motivos por los que leo GamesAjare, un blog especializado en videojuegos. Y si se les ha pasado por la cabeza la idea de una redacción, en plan corporativo, saquen su cerebro, lo limpian con un poco de lejía, y se lo vuelven a poner.

Los señores de colores son… otra cosa.

Verán, blogs que se dediquen a hablar de videojuegos hay muchos. Qué digo muchos, zillones de ellos. Y casi todos hablan de lo mismo: novedades. Cada vez que sale un vídeo sobre un videojuego por publicarse, zas, ahí van zillones de blogs a hablar de el susodicho, cada uno con su estilo, cada uno con su peculiar gracia. Pero no dejan de hablar de lo mismo, una y otra vez.

Pero los señores de colores, no. Estos tipos se pasan por el forro de los cojones las novedades, y tan pronto te pueden estar hablando de algo de rabiosa actualidad, como pueden estar hablándote de un juego que salió hace como cosa de 15 años, ¡haciendo un análisis como si hubiera salido ayer!

Así que, en lugar de citarles las razones por las que los leo, les emplazo a que lean este análisis (perdón, analis dis) de Rage, un juego de idSoftware que ha salido hace poquito. Les aseguro que no he leído ningún análisis, ninguno, que se le acerque ni por el forro. Estos tíos aman los videojuegos, y por eso nos los amamos a ellos.

Porque, ¿quién cojones describiría un videojuego de esta forma?

RAGE es como si Adriá te prepara unos macarrones y al final de postre se mete debajo de la mesa y te hace una mamada. Coño, la felación sobraba, pero hay que reconocer que los macarrones estaban bastante buenos pese a que quizá no estaban adecuadamente deconstruidos.

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