Hay gente que gana dinero con cosas inverosímiles

por adastra

Hay noches en las que Noli y yo sentimos la llamada de la selva, y me estoy refiriendo al hambre, hijos de puta, que los veo venir.

Por cierto, da gusto poder llamar hijos de puta a tus lectores y que estos no solo no se ofendan sino que lo esperen de ti.

A lo que iba. Les decía que a veces tenemos hambre furiosa y nos pedimos un par de pizzas para cenar. No lo hacemos muy a menudo, que tampoco es cuestión de cebarse, pero oye, de vez en cuando engolosina los bigotes que da gusto.

Había una pizzería en Vecindario Mordor que hacía unas pizzas cojonudas (El rey de Nápoles o algo así, creo), pero se fue al carajo hace tiempo. Tenía la peculiaridad de que era la única pizzería que mandaba las pizzas con un pequeño adminículo de nombre ignoto. Éste:

Guardapizza

Guardapizza

Vale, ya sé que he dicho que es ingnoto, pero al final he encontrado el nombre de pura chiripa: guardapizza. Pero antes de encontrar el nombre todo dios en la red decía que eso se llama cosito de la pizza. Pero… Pero…™ Joder, hasta tiene grupo de fans en el Sheol y todo.

Cuando vi ese objeto por primera vez me di cuenta de que tenía el logotipo de una empresa italiana (no recuerdo cuál), y pensé que esos tíos harían buenas migas con Luis Piedrahíta, el rey de las cosas pequeñas. No sé si alguna vez habló de eso cuando actuaba en la radio y el programa de Pablo Motos molaba, pero podría haberlo hecho sin problemas.

Es decir, hay empresas que mueven su negocio en torno a cosas aparentemente insignificantes, que damos por hechas, pero sin cuya existencia nuestra vida sería mucho más puta y miserable.

Bueno, vale, supongo que el hecho de que se te pegue el queso a la tapa de la caja no es tan grave, pero, ¿qué me dicen de los aros de los sujetadores? Si eres tío probablemente no hayas dedicado un solo femtosegundo de tu vida a pensar en los aros de los sujetadores. Todo lo que tendrás será un destello fugaz en tu cabeza de las innumerables veces que habrás quitado un sujetador de su sitio (ejem), quizás cogiéndolo por uno de los aros. Una breve sensación táctil que no rebasa el umbral de percepción necesario para grabarlo y decirte a ti mismo «eh, qué interesante, ¿qué empresa se encargará de fabricar estos magníficos aros?».

Claro que, en esos momentos, lo menos que tienes en la cabeza es un puto aro plástico de mierda. Toda la sangre anda de farra por otro sitio. Es comprensible.

Hace tiempo leí que el monopolio de aros de sujetador del mundo estaba en manos de una de estas empresas chinas que florecen como hongos tras el monzón, aunque no he podido encontrar de qué empresa se trata, y no es que me importe un carajo, claro, pero me gusta que mis lectores se sientan ilustrados. Eso nos congratula a nos. Lo que sí he encontrado es una estadística del 2007 que afirma que OMFG siete de cada diez mujeres usa una talla de sujetador inadecuada. Si ya decía yo que tanta teta restallona no era normal.

Pero ese es pensamiento para otro día.

Así que la próxima vez que se perforen un huevo con la grapadora, piensen en quién ha sido el hideputa que ha fabricado la grapa, y en la pasta que está haciendo vendiendo grapas a mansalva por todo el mundo.

Y como dije una vez en Twitter, TGIFFFFS.

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