Septiembre

por adastra

Septiembre es un mes cargado de posibilidades.

Los que tenemos hijos pasamos la leve estupidización de agosto (sobre todo porque en muchos casos no te queda más remedio que coger las vacaciones en ese mes) al vórtice frenético del inicio del curso escolar, que consume todas tus energías. Eso sí, la niña encantada, gracias. Había que verla dando botes con las amiguitas el día de la presentación.

En cierta ocasión leí que septiembre es el mes más cálido en España, aunque no he encontrado datos que lo corroboren. Sin embargo, tengo la impresión de que hay una cierta tendencia, por lo menos en Canarias, a sufrir una calima detrás de otra durante los meses de septiembre y octubre.

Digo esto porque, cuando llega el 1 de septiembre, mucha gente parece creer que el tiempo cambiará por arte de birlibirloque, adentrándonos en el otoño sin posibilidad de vuelta atrás. La semana pasada estábamos friéndonos a fuego lento, y eso no es nada para lo que se espera.

Yo reconozco que, cuando llega septiembre, deseo que el calor quede atrás. Cuando no tenía hijos mi estación favorita del año era el invierno. Siempre he disfrutado como un enano tapándome con cuatro mantas y pasando frío. Pero claro, luego tienes hijos y dentro de tu fraseología entran términos como proceso catarral de vías altas, bronquitis, laringitis, otitis y otras itis de carácter igual de puñetero.

Con lo cual, en lugar de gustarte el invierno, lo acabas odiando, porque se convierte en la estación en la que te pasas todo el rato metido en casa porque tienes a los niños malos.

Pero, ¡albricias!, alegren sus corazones porque Claudia, de un tiempo a esta parte, se ha convertido en un pequeño tanque (nada que ver con sus tres primeros años de vida), y Gabi no se pone enfermo ni con tanta frecuencia, ni con tanta intensidad. Todavía hay esperanza, y que le den por el culo a Obi-Wan Kenobi.

Esta mañana, cuando venía a trabajar con un dolor de cabeza que hubiera hecho las delicias de Mike Dawson, he mirado al cielo y he pensado «es correcto». Mentalmente he puesto el Fucking Bald Seal of Approval, porque en Las Palmas hace fresquito y el cielo está completamente encapotado.

Septiembre está cargado de fotos y de historias. Permanezcan atentos a su correo y lector favorito de feeds.

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