No se me da bien la fisonomía japonesa

por adastra

Después de haber terminado de un tirón de releer los cuatro libros en español de la saga Canción de hielo y fuego se me hacía difícil escoger qué libro leer. Lo que sí tenía claro es que necesitaba algo radicalmente diferente, porque como me pusiera a leer algo de fantasía épica, me iba a pasar el rato haciendo comparaciones, y eso resulta más cansino que el helicóptero de Tulipán.

Por impulso fortuito, me ha dado por empezar a leer la novela 1Q84, de Haruki Murakami, que era lo más alejado que se me ocurría del estilo de George R. R. Martin.

De momento solo llevo unos pocos capítulos, pero me gusta el ritmo de la novela y la curiosa forma que tiene Murakami de describir las cosas. Sin embargo, tengo un pequeño problemilla con el que no me había topado nunca hasta ahora.

Verán, como todo quisque, lo primero que hago al leer una novela es asignar caras a los protagonistas, al menos a los que tienen cierto peso. Para ello cuento con una reserva abundante de caras inventadas, y cuando la ocasión lo requiere, tiro de algún actor famoso. Por ejemplo, Roland Deschain era para mí Clint Eastwood (ya pueden imaginar el dolor profundo que sentí al saber que Bardem iba a hacer el papel de Deschain, aunque todavía queda alguna esperanza).

Pero yo soy de una rama de lectores que nunca le ha pegado al manga, al anime o al hentai (aunque tengo grabadas a fuego las escenas de Urotsukidōji en mi mente; cosas de ver esas aberraciones con tierna edad). Y tampoco he visto prácticamente cine oriental, no como mi amigo Sinsangre.

Dicho lo cual, me está costando un cojón imaginarme a los protagonistas de la novela. No tengo mucho problema con Aomame (cosas de tener cierta inclinación por las japonesas xD), pero Tengo se me resiste, y en mi cabeza mezclo las imágenes de Aomame y Fukaeri. Encima, a medida que van apareciendo personajes tengo que imaginarlos, y me faltan piezas para poder componer sus caras. Ya he reutilizado a Ken Watanabe al menos tres veces, con variaciones. Tengo la impresión de estar en un fallo de Matrix.

No es que no me esté divirtiendo con la novela… De hecho, me divierte en paralelo el hecho de tener dificultades para imaginar los personajes. Creo que tendré que ver más películas orientales para poder suplir de material la santabárbara.

Anuncios