Y es que hay veces en que las limitaciones las pone uno mismo

por adastra

Hace un rato, cuando estaba tendido cual marrajo secándose al sol en la azotea de la casa de mis suegros, me he cagado en dios de una forma prosaica (soy muy bueno en eso; me viene de familia) por haberme olvidado de traer hoy la cámara conmigo.

En realidad «olvidarme» no refleja de forma correcta lo que ha pasado, porque olvidas algo cuando previamente tenías intención de recordarlo, y no ha sido así. Normalmente llevar por ahí a los enanos acarrea el llevar impedimenta suficiente como para que se me quite de la cabeza traer todos los aparejos fotográficos.

Sin embargo, luego he pensado «¿y para qué cojones quieres el móvil?». Vale, todos sabemos que no se puede andar comparando un móvil a una cámara réflex, pero teniendo en cuenta que el iPhone es la cámara más utilizada en Flickr desde hace rato, por algo será. Y no es que yo tenga un iPhone, pero vamos, el Samsung Galaxy S2 viene con una cámara decente.

Así que, después de comer, me he dado el clásico paseo postcondumio por las inmediaciones y he estado todo el rato tirando fotos.

¿Y saben qué? Como por arte de birlibirloque, me he reencontrado con el placer de sacar fotos porque sí. La mayor parte del rato vivo obsesionado con el rendimiento que le puedo sacar a mi vetusta Nikon D70S (la pobre está p’al arrastre), sin acordarme de que, cuando empecé a sacar fotos con mi compacta Nikon Coolpix 4300, lo hacía más que nada por los LULZ. Y como me dijo una vez bleuge, hay demasiado cretino por ahí creyendo que sus fotos deberían estar en el MoMA xD

I did it for the LULZ

I did it for the LULZ

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