Paradigmas de la fotografía

por adastra

Si nos remontamos en el tiempo, podemos decir que la fotografía se ha desarrollado a lo largo de dos periodos con características muy diferentes.

  • La fotografía química.
  • La fotografía digital.

El primer periodo abarca desde la primera foto de la que se tiene registro, La cour du domaine du Gras, tomada en 1826 por Nicéphore Niépce, hasta el desarrollo del primer chip CCD en 1973, por parte de Fairchild Semiconductor. El segundo periodo abarca desde el desarrollo del susodicho chip CCD hasta nuestros días.

Eso no quiere decir que no haya habido innovaciones importantes en la fotografía, claro. La propia fotografía química pasó por numerosos ciclos hasta llegar a las cámaras SLR que quizás más de uno tenga guardadas en un cajón como oro en paño.

Por un lado se produjeron avances en el medio de grabación de las fotografías, y por otro lado se produjeron avances en la propia tecnología de captura, desde los cuerpos de las cámaras hasta las lentes.

Pero en lo que parece que todo el mundo está de acuerdo es en que el paso desde la fotografía argéntica (por el amor de Nyarlathotep, no digan «fotografía analógica») a la fotografía digital supuso el punto de ruptura más importante.

Suelto todo este rollo en plan pedante (y un carajo, que para algo está la Wikipedia) porque hace tiempo que tengo en la recámara dos conceptos de fotografía que suponen, a su manera, una revolución en la forma de entender la fotografía. Vamos con cada uno de ellos.

WVIL

Las siglas WVIL vienen de Wireless Viewfinder Interchangeable Lens. De los dos conceptos de los que les voy a hablar, este es el que representa un punto de ruptura menor. A fin de cuentas, lo que hace es utilizar tecnología ya existente de una forma ingeniosa para que la experiencia de sacar fotografías sea radicalmente distinta.

La idea es la siguiente: supongan que el sensor para captar las fotos no está, como hasta ahora, en el cuerpo de la cámara, sino en la propia lente de la cámara.

Muy bonito, dirán ustedes, pero entonces, ¿cómo carajo se guarda la foto en la tarjeta de almacenamiento? Pues ahí es donde interviene la palabra wireless de esta tecnología: la lente transmite la foto al cuerpo de la cámara de forma inalámbrica.

Les explicaría las posibilidades de esta tecnología, pero mejor ven el vídeo de ejemplo que la gente de Artefact Group ha creado para ilustrar un prototipo de lo que sería una cámara WVIL.

De esta forma se produce una curiosa traslación de costes: el cuerpo de la cámara pasa a ser un cacharro sin partes mecánicas cuyo «único» cometido es recoger las fotos desde la lente y guardarlas en la tarjeta de almacenamiento… Y claro, a la gente que ha ideado el concepto le ha faltado tiempo para meter características de redes sociales, porque si no, la cosa queda como muy desangelada.

Por otro lado, las lentes, artículos caros donde los haya (es más, en el mundo de la fotografía las lentes son los únicos elementos que aumentan su valor), pasan a ser objetos aún más complejos, ya que además de los elementos ópticos, ahora tienen que incorporar el propio sensor, así como el sistema de emisión/recepción inalámbrico para comunicarse con el cuerpo de la cámara.

Como concepto no deja de ser interesante, pero realmente, como comenté, no es más que un uso ingenioso (muy ingenioso, eso sí) de tecnologías ya existentes en la actualidad, sumado a la idea genial de meter el sensor en la propia lente.

Light Field Camera

Este concepto, para mi gusto, sí que representa una revolución, porque si se logra llevar a cabo, cambiará, y mucho, la forma de sacar fotos. Es más, hará obsoleto de golpe y porrazo el concepto de profundidad de campo.

No les voy a explicar la matemática detrás del asunto, más que nada porque ni yo mismo la entiendo, pero si quieren pueden bucear un poco más en los conceptos de cámara plenóptica y campo de luz, que son los relevantes en este caso.

Veamos, cuando alguien va a sacar una foto, una de las cosas de las que tiene que preocuparse es de a qué punto está enfocando. Eso es algo que provoca el tristemente famoso problema de las narices enfocadas, cosa que sucede cuando estás usando un objetivo muy luminoso con un número f muy bajo y, en vez de enfocar a los ojos, enfocas a la punta de la nariz del sujeto, con lo cual la foto pasa automáticamente a la categoría de «tírese a la basura».

Es decir, te tienes que preocupar, y mucho de qué punto de la escena estás enfocando, porque eso querrá decir, dependiendo de la luminosidad que elijas para tu foto, qué partes de la escena quedarán enfocadas y qué partes quedarán fuera de foco.

Ahora bien, ¿qué pasaría si pudieras enfocar una foto después de haberla sacado? Hay mucha gente que me pide consejo para arreglar fotos que están indeciblemente desenfocadas, y la respuesta es, invariablemente «no se puede».

Sin embargo, lo que @jfrechin me sopló por Twitter es algo que justamente nos permitirá hacer lo impensable: no tener que preocuparnos de enfocar nunca mais, gracias a los desarrollos de la empresa Lytro.

Como explican sus creadores, la cámara que están desarrollando se basa en una lente capaz de capturar todo el campo de luz de una escena. Una cámara convencional no es capaz de captar todos los rayos de luz de una escena (de ahí que tengamos que elegir cuáles queremos representar mediante el punto de foco), pero la Light Field Camera sí que puede, produciendo fotos que contienen información sobre la luz de toda la escena. De esta forma, podemos elegir el punto de enfoque tras haber sacado la foto.

Las posibilidades de este sistema son enormes. ¿Que estás sacando fotos en condiciones de luz miserables? No hay problema, que la lente te lo captura todo (con el tiempo adecuado), y ya enfocarás luego. ¿Que quieres sacar un retrato con un efecto forzado de profundidad de campo? No hay problema: elige el ojo del sujeto y desenfoca todo lo demás como si estuvieras tirando a f/1.4 en una cámara tradicional.

En resumen

No creo que ninguno de los dos conceptos salga precisamente barato de entrada. Eso sí, parece que el concepto de Light Field Camera está más maduro que el de la cámara WVIL, y eso que, aparentemente, es más complicado. Pero quizás resulte también más interesante desde el punto de vista práctico.

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